Cómo Ayudar a tu Hijo a Entender sus Emociones

¿Qué es la Mentalización?

La mentalización es la capacidad de atribuir estados mentales y no mentales a uno mismo y a los demás. Estados no mentales incluyen pensamientos, deseos, creencias, emociones, intenciones y recuerdos, mientras que los no mentales pueden ser físicos (hambre, sueño, cansancio, dolor), hacer referencia a su rutina y vida cotidiana o a la causalidad de las cosas. En la relación entre infante y cuidador, implica la capacidad del adulto para reconocer y verbalizar estos estados, lo que ayuda al niño a comprender y anticipar su propia conducta y la de otros.

Importancia en el Apego

La mentalización es una habilidad fundamental para la formación del apego, ya que a medida que el cuidador va comprendiendo mejor la experiencia subjetiva del niño, puede hacer una lectura adecuada de lo que está viviendo y responder mejor a sus necesidades de confort, seguridad y regulación emocional. Además, le permite al niño comprender su mundo interno, contactarse y relacionarse mejor con sus propias nececidades y sentimientos. Esto facilita que el niño desarrolle una mayor seguridad en la expresión y regulación de sus emociones.

Cómo Promover la Mentalización

Auto-mentalización

Aprender a leer los propios procesos mentales y emocionales en situaciones de estrés del niño.

Ponerse en el lugar del niño

Adquirir la habilidad de preguntarse por los estados emocionales del niño.

Verbalizar

Poner en palabras los estados del niño para que pueda ir comprendendiendo lo que le pasa y poniéndole palabras.

Actitud Positiva en la Mentalización

La mentalización debe realizarse con una actitud positiva, evitando atribuir intenciones negativas, descalificaciones, referencias autorreferentes o generadoras de culpa. Ejemplos de actitudes negativas a evitar incluyen frases como “lo hace porque es manipulador”, “es un niño agresivo”, “llora para molestarme a mí” o “si lloras nadie te va a querer”.

Ejemplos de Verbalización

Pensamientos

“¿Piensas que sería una buena idea?”

Creencias

“¡Ah! Tú creíste que te iban a quitar tu pelota”

Deseos

“Veo que te gusta mucho el helado”

Emociones

“¡Qué contento estás!”, “¿te dio vergüenza?”

Intenciones

“Tú quieres que vayamos a jugar”

Recuerdos

“¿Te acuerdas que el otro día vimos esta película?”

Estados físicos

“Veo que estás muy cansado”.

La propia vida y rutina del niño(a)

“Ahora vamos a lavarnos los dientes”.

Entender por qué pasan las cosas, cuál es su causa

“Mira, ese niño está llorando porque se le cayó su jugo”.